
El desalojo promedio cuesta $3,500, y $2,540 son renta que no vas a recuperar nunca. Rent Protection no hace desaparecer los incumplimientos: cambia quién carga con esa cifra cuando ocurren.
Mucho más que un mes de renta. Un incumplimiento en Miami es una cadena: la renta que no entró, las semanas que toma resolverlo, la unidad vacía después y el costo del turno, mientras la cuota del edificio y la hipoteca siguen llegando puntuales, indiferentes a lo que hizo la unidad 704.
Ponle números. El desalojo promedio cuesta $3,500, y $2,540 de eso es renta que nadie recupera. La rotación posterior suma entre $1,750 y $4,000. Después la unidad queda quieta: unos $92 por cada día vacío, 33 días en un turno promedio. El mal trimestre de una familia puede llevarse cinco cifras del año de un solo condo.
Mientras tanto, el lado fijo de tu mes no negocia. Las cuotas de condominio en Miami-Dade promedian hoy más de $1,900 al mes, casi $500 más que el año anterior, y solo la cobertura del edificio son $377 por unidad. Los costos de administración subieron más de 40% en un año. El margen que antes absorbía en silencio a un inquilino difícil ya no está.
Florida se mueve en pasos fijos: un aviso de tres días que no cuenta fines de semana ni feriados, cinco días para que el inquilino responda, después la orden y veinticuatro horas para desocupar. De cuatro a cinco semanas si nadie lo discute; de dos a tres meses si alguien lo hace. En Miami-Dade la presentación sola cuesta $185, más $10 por summons, más $115 del sheriff —más alto que en condados vecinos— más el servicio.
Ninguna de esas semanas pausa lo que tú debes, y ninguna es lo bastante rara como para planificarla. La exposición real de un propietario con una unidad o tres no es que un inquilino pueda dejar de pagar: es que tu propio mes está construido sobre el supuesto de que nunca lo hará. Proteger la renta sirve justamente para romper ese supuesto, para que un mal trimestre abajo deje de ser un mal trimestre en tu cuenta.
Una unidad no es un portafolio en miniatura: es un portafolio concentrado. No hay un segundo inquilino que promedie al primero. Por eso la aritmética de arriba te importa más a ti, no menos.

Fuentes: RentCafe (competencia y ocupación del mercado de alquiler de Miami, 2025); U.S. Census Bureau, ACS 2020-24 (demografía y rentas de Miami-Dade); CFPB (invisibilidad crediticia).

Tu hipoteca no pregunta si el inquilino tuvo un buen mes. Tu renta tampoco debería.
El principio, sin vueltas. Grenty responde por la obligación de renta en los términos escritos en tu acuerdo. Esos términos quedan definidos y a la vista antes de que nadie firme nada.
Lo que no es. No es cobertura de todo lo que puede salir mal en una unidad, y nunca reemplaza tu decisión sobre quién termina firmando el contrato.
Antes, no durante. El mes en que un reclamo importa es el peor momento para descubrir una condición. Todo lo que vas a usar está en papel el día de la firma.
Significa una sola cosa, dicha sin adornos: Grenty responde por la obligación de renta en los términos del acuerdo que firmas. No es un pronóstico sobre el inquilino ni una promesa de sobremesa: es un compromiso escrito, con su alcance definido antes de que nadie se mude.
Lo que no es importa igual. No es una decisión sobre quién vive en tu unidad: Grenty nunca compra una aprobación ni reemplaza tu screening o el de tu agente. No es un producto que cubra toda pérdida posible en un edificio, ni un pronóstico disfrazado de promesa. Los términos —qué está cubierto, bajo qué condiciones, cómo se reclama— pertenecen a tu acuerdo, y se pactan por adelantado en vez de descubrirse después.
Cualquiera puede decirte que la renta va a llegar. La pregunta que vale hacerle a cualquier arreglo es dónde vive esa afirmación: en una llamada, en las buenas intenciones de un familiar, o en un documento con una contraparte, un alcance y un procedimiento. Grenty presta un servicio contractual privado: no es un préstamo ni un banco, y lo que te queda en la mano es un acuerdo que dice qué pasa y quién lo hace.
Por eso también el precio se dice en una línea. Rent Protection arranca en $399 como pago único que cubre toda la vigencia del contrato —no es mensual ni se renueva a mitad de camino— para rentas de hasta $2,000 al mes; por encima varía según la renta. Quién lo paga se acuerda en cada operación. Todo lo demás vive en el documento, que es justo donde tiene que estar.

Sí, y juega a tu favor. El inquilino firma sabiendo que hay un tercero que hace cumplir la obligación, lo que encarece tratar la renta como el gasto flexible del mes.
No. La propiedad es tuya y todos los recursos legales del contrato siguen siendo tuyos. Grenty cambia la consecuencia financiera del incumplimiento, no tu autoridad como propietario.
Un compromiso contractual privado sobre la obligación de renta, documentado en el contrato. Grenty presta servicios contractuales administrativos: no es un préstamo ni la promesa de un garante. Lo que importa en la práctica es más simple que la etiqueta: el deber de pagarte ya no descansa solo en la capacidad de un inquilino.
No. Está sobre la obligación de la renta, no sobre el estado de la unidad. Los daños se manejan como siempre: con tu contrato y con un registro fechado de cómo estaba el apartamento el día que entregaste las llaves y el día que volvieron. Esas fotos son la única prueba que sobrevive a una discusión.
Tarde e impago son cosas distintas, y qué aplica a cada una está escrito en tu acuerdo antes de que firmes. Lo que conviene hacer igual es actuar en el primer pago corto, no en el tercero. Un registro fechado de cada demora, cada promesa y cada monto faltante vale más en el mes cinco que una buena memoria.
Avísanos el día que te enteras y vuelve a publicar esa misma semana. Una salida anticipada es una cuestión de renta, y qué aplica está escrito en el acuerdo que ya firmaste. Lo que sí está enteramente en tus manos es el calendario: a unos $92 por día vacío, las dos semanas que tardas en decidir cuestan más que la decisión.
Una conversación, sin compromiso y sin papeleo. Cuéntanos cómo está tu alquiler hoy y te mostramos exactamente qué cambia de tu lado de la mesa.
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